Que su boca la desintegre la lluvia, yo ya no la quiero.
Me ha hecho llorar tan fuerte que preferi morder los puños de mi ropa y yo no tengo porque mendigarle a un ciego, ni a un mudo, ni a un ser sin piedad ni corazon.
Por que tan arrogante tú, boca soñadora si prefieres escudarte en palabras de poetas no vivos, no muertos.
Por que te burlas si tu tampoco caminas, y me hablas y no me miras, y te mofas de mi alalia.
(9 mayo, 2009)