Definitivamente el tango ahonda heridas supuestamente extirpadas.


Hoy el miedo escarba las heridas y se introduce en mí, como parásitos en los intestinos. Sentir miedo, vaya! semejante palabra esa...
Hace tiempo no me daba ese placer enfermo de sentir miedo o celos, y que patético es sentir celos de tu ego.
No hay mujer a la que le tema más de lo que le puedo temer a tu ausencia o a la vaga necesidad que de mí tienes. No hay amante mas real y ruptor que el desinterés o ese acostumbramiento a tenerme que haz desarrollado, nada peor que esa seguridad tuya en mi eterna y segura estadía.
Las palabras? que valor tienen las palabras?... las palabras, las fechas y los nombres no tienen mas valor que el que expele el interés constante y el deseo de descubrirnos.
Porque no te amo y tampoco me amas, que mas da amarnos en esta relación que es eterna y a la vez reciente... y para qué si no somos como el resto, para qué amarnos si no tuvimos la suerte del deseo reciproco, latente e infraguable
y cómo amarnos si nos volvimos los eternos desconocidos.
No, no necesitamos llegar a amarnos para tenernos en conjunto y como individuos. Basta que me quieras a diario y que me desees siempre para extirpar un miedo, que de lo contrario vuelve en invierno o a diario.

Siento que hoy tengo miedo de abandonarte.
Siento que hoy no soy tuya.
que tu no eres mío.
que recién lo descubro
que nuestros cuerpos no se ondean con los tangos
que no se mecen en boleros
y que no me gusta saber condicionantes
y que no me gusta suponer finales.
Siento que hoy tengo miedo de perderme nuevamente
que no quiero seguir arriesgando
que tienes miedo de quererme...
aún cuando tu fuiste el que me trajo nuevamente a tu lado.