La luz de mi cuerpo se disuelve con el tiempo y veo como sucumben ante ti mis manos, agrietadas por el sueño cegador de tus poros.
La neblina de tus ojos, me desnuda.
Poco a poco va clavando dagas en mi dorso…
haciendo que mis labios, ya deshidratados, se resequen con palabras.
Quisiera creer que tus hombros son el refugio del mar furioso, y que el roce de tus labios se mezcla con mi cabello como una bocanada de humo
mientras tus manos rodean mi cuerpo en forma de anillos.
Una luz tenue sosiega mis manos, y hasta la más pequeña articulación
se contrae lentamente al rozar mi lengua tu cuello.
Tu piel quieta un largo segundo (des)estabiliza mi tacto
mi vientre se anuda y contrae al rodear tus piernas.
Respiro, y siento lentamente como oprimes mi pecho
mientras mi cabello en forma de espiral se recoge entre mis hombros.
Y es en ese momento que presiento que tan solo un suspiro
puede cegar mis ojos...